Hay múltiples respuestas a esta pregunta, pero creo que una de las más interesantes es que las marcas nos permiten, como si fueran un par de muletas, lograr definir en quien confiar, y cuanto pagar por esa confianza.
¿Qué sucedería si no existiesen marcas relevantes de yogurt, o de leche? ¿Le daríamos a nuestros hijos productos de alimentación de bebe sin conocer detalles de fabricación, de seguridad, y de almacenaje, que nos den la tranquilidad de estar comprando un producto que no producirá ningún daño?
Estos, entre otros, son las poderosas razones por la que las marcas juegan un rol tan crucial en nuestras mentes.
Sin una marca, no podemos interpretar el mundo de manera más libre ni más confiada, ni somos capaces de asignar un valor económico a un producto o servicio, en comparación con uno de la competencia.
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